La educación emocional es fundamental para los niños desde el inicio de sus vidas. Sin embargo, es muy común que nos olvidemos de un aspecto sumamente importante en el aprendizaje de emociones: la educación sexual. Hablar sobre nuestro cuerpo y nuestra forma de mostrar el afecto, continúa siendo una tarea pendiente en la sociedad actual, tanto es así, que no se suele hablar sobre el respeto al propio cuerpo o emociones en situaciones cotidianas. A continuación, os proponemos un ejemplo para ver el mundo a través de los ojos de un niño:

“Viene el tío Juan a la cena de Nochebuena, como es de la familia, es necesario saludarle y darle la bienvenida. María, que es una niña tímida de 3 años, aún no conoce al tío Juan, por esta razón, se esconde detrás de las piernas de su madre, asomando de vez en cuando la cabeza para observar cómo se comportan los demás con el tío Juan. El papá y mamá de María, quieren que la niña salga a darle un beso al tío Juan, María se resiste, aún no ha decidido si le gusta su tío y prefiere quedarse donde está, observando la situación. Mientras, la tía Azucena interviene y le dice a la mamá y al papá que la niña está muy apegada y que tiene que espabilar, se dirige a la niña y le impone: “dale un beso a tu tío, venga, ya está bien”. María responde con más ansiedad y se le pone la cara roja, los padres se sienten culpables por la timidez de su hija y le insisten, mientras el tío Juan se acerca a María: “venga bonita, que me voy a poner triste si no me das un abrazo”. Finalmente, el padre coge a la niña, avergonzado por su actitud y le exige que abrace a su tío. María, contraria a su opinión, abraza a su tío.

¿Qué ha ocurrido en esta escena?

  1. Límites. Las personas no nos lanzamos a los brazos de desconocidos, generamos intimidad hacia otros, según el grado de simpatía y confianza que desarrollamos con otras personas. Para comenzar a traspasar el espacio vital de la otra persona, necesitamos confianza y cada individuo necesita su tiempo para entrar en contacto con otro. Por ejemplo, si encontrases a alguien que da abrazos gratis por la calle, ¿te pararías a abrazarle? Ahora, imagina que te obligasen ¿lo harías, o te sentirías aún más incómodo?
  2. Respeto al adulto. En esta escena ha primado el interés del adulto, el tío Juan, por encima del límite de María. La educación sexual se basa en el conocimiento del propio cuerpo y de las propias emociones, obligar a alguien a hacer algo en contra de su voluntad, le enseña que las emociones del adulto son más importantes que las suyas. Si un adulto quiere que yo haga algo en contra de mi voluntad, tendré que hacerlo, porque todos los adultos que me quieren, han validado esta actitud.
  3. Culpabilidad pater/maternal. Los papás y las mamás suelen sentirse inseguros sobre cómo educan a sus hijos/-as, esto es perfectamente razonable, nadie puede decir qué está bien ni qué está mal para vuestro/-a hijo/-a, puesto que tu hijo/-a es único/-a. Existen libros y profesionales pero, al final, las decisiones son vuestras y, por lo tanto, existe un peso muy grande sobre vuestros hombros, esto os hace ser blanco de cualquier crítica y, ante el miedo a hacerlo mal, pensáis que el otro (categórico en sus opiniones, puesto que no carga con vuestra responsabilidad ni las consecuencias) lleva más razón que vosotros.
  4. El En último lugar encontramos esta forma de manipulación emocional, la niña debe dar un beso a alguien porque, en caso contrario, se pondrá triste. Casi todos los niños con muy sensibles al sufrimiento ajeno y no les gusta ver a otros llorar, esto hace que se acerquen para dar consuelo de forma inocente… ¿Deben ir en contra de su opinión porque, si no, otro se pone triste? Es un dilema complejo difícil de resolver. Pongamos un ejemplo: Quieres divorciarte de tu pareja porque ya no le quieres, pero la otra parte se aferra a ti y llorando consigue te quedes. En contra de tu propia opinión, permaneces a su lado porque es más importante para ti no hacer daño a otro que continuar con tu vida… Difícil decisión.

 

Como veis, una escena cotidiana es muy interesante para el aprendizaje de padres, madres e hijos/-as. Os propongo soluciones para estas situaciones.

 

  1. Respetad los ritmos de vuestro/-a hijo/-a. La simpatía se gana, no se roba.
  2. Validad la opinión de vuestro/-a hijo/-a y el respeto hacia su propio cuerpo. Mi cuerpo no es objeto de nadie, mi opinión es importante.
  3. Papás y mamás, confiad en vuestro instinto para tomar las decisiones, lo haréis bien porque es amor lo que os mueve, no la razón. Si os surgen dudas, consultad con profesionales que os asesoren. Nadie tomará mejores decisiones que vosotros.
  4. El amor se da por voluntad propia, no está hecho para complacer a otro. Debemos educar a los niños/-as para que tomen sus propias decisiones, no por pena, si no porque es su mejor opción. Que el adulto se ponga triste es algo que debe aprender a manejar el adulto, no debe resolverlo un/-a niño/-a.

 

Por estos motivos, antes de obligar a tu hijo a hacer algo en contra de su voluntad, ponte en sus zapatos y observa el mundo con sus ojos.

 

Silvia Orenes Molina

Perinatal e Infanto-juvenil

Psicóloga Col. MU-2058