Los Retrasos y Trastornos Generalizados del Desarrollo son un grupo de trastornos que afectan el crecimiento de los niños durante los primeros años de vida. 

En el caso de los Retrasos del Desarrollo, se observa que el niño se desarrolla de un modo más lento que el resto de niños de su edad, esto puede deberse a numerosos factores, no obstante, es recomendable evaluarlo en cuanto se detecte puesto que una intervención temprana favorece su desarrollo, pudiendo ajustar su aprendizaje de forma más eficaz y dotando a los padres de estrategias para facilitar su desarrollo. 

En el caso de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (en adelante TGD), hablamos de un conjunto de alteraciones caracterizadas por retrasos en diferentes áreas del desarrollo, como las habilidades para la comunicación y la interacción social que inciden a su vez en las actividades, intereses y comportamientos de los niños. Aunque estos trastornos comienzan en la infancia, su curso es crónico y sus alteraciones se suelen mantener hasta la edad adulta, no obstante, el tratamiento apropiado puede facilitar el desarrollo de las áreas que presentan retraso, pudiendo tener una evolución muy favorable. Entre estos trastornos, el más conocido es el autismo, aunque no es el único, existiendo asimismo el Síndrome de Rett, el Síndrome de Asperger, el Trastorno Desintegrativo Infantil y el Trastorno Generalizado del Desarrollo no especificado.

Una evaluación adecuada de las capacidades que el niño ha desarrollado, puede facilitar adaptar una terapia apropiada para él, ayudando al niño en su desarrollo y calmando a los padres para comprender qué está pasando y qué pueden hacer para ayudar a su hijo.