En el momento vital en el que una persona se plantea traer un hijo al mundo, surgen dudas sobre nuestra capacidad para ser padres, planteamos nuestras posibilidades para conciliar vida laboral y familiar, reestructuramos las funciones de la familia extensa preguntando a los abuelos si pueden hacerse cargo del niño o tendremos que contratar a alguien, etc. Son muchos los factores que producen estrés y que, al mismo tiempo, pueden dificultar la propia concepción.

Por nuestra parte, podemos ayudaros a disminuir el estrés y en la adaptación a las nuevas circunstancias, igualmente, cuando aparecen problemas para concebir, os ayudamos a reducir la ansiedad y el estrés, mejorar la autoestima, así como solucionar los problemas que puedan surgir en la pareja a partir de esta situación.

Las dificultades para concebir pueden generar mucho malestar en las parejas que desean un hijo, descartados los problemas orgánicos, las parejas se enfrentan a emociones que pueden resultar difíciles de gestionar.

Nuestra labor es principalmente informaros de las posibles causas de esta dificultad así como daros pautas para favorecer o minimizar las causas de este problema. Cada caso es particular y es por esta razón que os ayudaremos a comprender qué os está ocurriendo para poder enfrentaros a esta situación. Asimismo, intentamos reducir los efectos secundarios que se producen en la pareja, minimizando la desadaptación a esta situación y evitando mayores problemas desde un punto individual y como pareja.

Nuestro centro colaborará en la toma de decisiones ante la dificultad en la concepción de un hijo, dado que existen diferentes posibilidades, careciendo de intereses particulares para ayudaros en esta decisión.

Nuestro equipo está preparado para ayudaros a reducir el impacto psíquico de las técnicas de reproducción asistida desde el momento en el que decidís que es vuestra mejor opción para ser padres. Aproximadamente entre un 25% y un 65% de los pacientes que siguen un tratamiento de reproducción asistida pasan en algún momento por síntomas psicológicos significativos, tales como ansiedad, culpabilidad, ira, desesperanza, baja autoestima o depresión. A través de técnicas, probadamente eficaces, os acompañaremos en el proceso adecuando las pautas a la etapa en la que os encontréis, resolveremos tantas dudas como preguntas os surjan, conscientes de la dificultad que entraña estar sometida a un tratamiento de estas características.