Muchos padres acuden a nuestra consulta para preguntar por esta situación "la maestra dice que no le habla", "mi hermana dice que lo que tenemos que hacer es presionarle", "no habla porque no le da la gana" son comentarios comunes cuando un niño sufre Mutismo selectivo. Este tipo de cuadro ansioso implica que el niño presenta una acusada dificultad para manejar la ansiedad ante determinadas situaciones sociales, no se trata de una actitud voluntaria ni manipulativa del niño, sino de un problema que no puede solventar él solo. Los niños con mutismo selectivo son capaces de hacer una vida perfectamente normal en el ámbito familiar; sin embargo, es posible que ni la vecina ni su prima sepan cómo es su voz, esto no es debido a dificultades en el uso del lenguaje sino al miedo a las interacciones sociales donde no se encuentra seguro.

 

Este miedo severo a las relaciones sociales, genera en el niño una "respuesta de congelación": falta de expresión en el semblante, paralización, falta de reacciones, postura rígida, escasa sonrisa y silencio. Este tipo de respuesta ante el miedo es habitual en cualquiera de nosotros, veamos un ejemplo: vamos a cruzar un semáforo y vemos un coche acercándose a gran velocidad, nos asustamos tanto que nos quedamos quietos mirando al coche. Puede parecer que no es la respuesta más óptima, sin embargo, no ha sido voluntario, no podíamos hacer nada para lograr movernos, el miedo nos paralizó. Ante esta incapacidad para responder, los niños con mutismo selectivo habitualmente generan una forma de comunicación alternativa en situaciones sociales, tales como: gestos, movimientos de cabeza, cuchicheos al oído, empujar o apuntando para pedir algo.

En general, suele tratarse de niños muy sensibles, introvertidos, ansiosos y/o perfeccionistas, pueden presentar dificultad para separarse de sus padres, mostrarse muy dependientes e inflexibles; en el ámbito familiar, pueden presentar problemas de sueño, mal humor, frecuentes berrinches y llanto.

Ante estos signos, es necesaria una actuación psicoterapéutica de un psicólogo especializado en el tratamiento de trastornos infantiles. Los síntomas del Mutismo selectivo generalmente no remiten espontáneamente, sino que se agravan dando lugar a largo plazo a trastornos de tipo Fobia Social y Trastorno Evitativo de la Personalidad, estos trastornos generan una desadaptación mantenida en el tiempo ante situaciones sociales, produciendo una alteración en el desarrollo de la vida del futuro adulto.

Con respecto al tratamiento psicológico, se deben valorar todos los factores predisponentes y mantenedores de esta ansiedad para dar herramientas a los padres y al niño. Los niños con mutismo selectivo necesitan aprender a regular la ansiedad, puesto que viven a diario con un nivel muy elevado de estrés, y mejorar la autoestima y autoconcepto que se ven afectadas como consecuencia de las dificultades en la interacción social.

Es importante que la intervención se lleve a cabo lo antes posible, ya que se disminuye la generalización y el afianzamiento de la estrategia de afrontamiento de evitación de las situaciones sociales, consiguiendo que la terapia sea más breve y el pronóstico mucho más favorable.

 

Silvia Orenes Molina

Psicóloga MU-2058

Especialista en Psicología Perinatal e Infanto-juvenil

 

* El uso genérico del masculino, forma neutra, a lo largo del artículo tiene como función evitar las dificultades sintácticas y de concordancia que genera el uso de femenino y masculino, y que complican la redacción y lectura de los textos.